En este artículo se menciona las implicancias del proceso de globalización mundial, de las cuales la creciente concentración de mercado que ocurre en varios países de Latinoamérica se puede convertir en un problema.
La concentración de mercado se refiere a la existencia de varias empresas de un mismo rubro en la misma área. Ésta en sí no es un problema, ya que fomenta la libre competencia, resguardando naturalmente los derechos del consumidor (sociedad).
La concentración de mercado se refiere a la existencia de varias empresas de un mismo rubro en la misma área. Ésta en sí no es un problema, ya que fomenta la libre competencia, resguardando naturalmente los derechos del consumidor (sociedad).
El problema llega, cuando en este rubro se hace imposible la entrada al mercado de nuevas empresas, sea ya por la otorgamiento de licitaciones a ciertas empresas, o por el simple hecho de que empezar en el rubro no genera los beneficios a la empresa que comienza.
Este último problema implica la posible asociación discreta de dos o más empresas, generando así un oligopolio o carteles. Esto ocasiona que las empresas se pongan de acuerdo para controlar la oferta, y por tanto el precio, maximizando sus beneficios. Normalmente disminuyen la oferta de cierto producto y elevan su precio, de manera que satisfaga la curva de demanda. Esta conducta abusiva, generalmente provoca que la gente de escasos recursos no pueda realizar dicho trade-off, aunque éste sea una necesidad básica, generando que el bien se convierta en un lujo cuando en realidad no lo es.
Es por éste problema que el estado generalmente toma acciones en beneficio de la economía (Uno de los diez principios de ésta), pero para aquello es necesario contar con una legislación poderosa y efectiva. Sin embargo, de ésta última carecen muchos países latinoamericanos, generalmente ocasionado por altos niveles de corrupción, y otros países cuentan con ella, pero aun no es lo suficientemente efectiva.
Es por eso que, según el autor, es de carácter imperativo, que los organismos reguladores sean independientes al poder ejecutivo (al menos en sus resoluciones), resguardando los derechos de los consumidores, y a la vez que la sociedad sepa que sus acciones no sean influenciadas por manipulaciones políticas, o por personas dentro del gobierno que buscan su propio beneficio.
Por otro lado, como ha dicho el autor, que las empresas capaciten a sus ejecutivos y empleados en responsabilidad ética social y libre competencia es fundamental. Muchos de los problemas ocasionados por conductas abusivas, son generados por un escaso dominio de los administradores de la empresa en responsabilidad ética social, materia que encuentran superflua en comparación al afán por maximizar beneficios.
En conclusión, si bien los gobiernos deberían fomentar la creación de organismos reguladores de la libre competencia, es necesario también que éstos sean independientes del poder ejecutivo para dar una imagen de objetividad y transparencia. También las empresas deben capacitarse para no ser "sorprendidas" en conductas abusivas, además de generar una postura ética en sus ejecutivos y empleados, es decir, maximizar sus beneficios, pero siempre con una responsabilidad ética social.
(El comentario está escrito en los "comentarios" de esta entrada).
Todos sabemos que en Chile prima un sistema económico mixto; si bien muchos ámbitos dependen del Gobierno (como la educación, la salud, etc.), la mayoría del mercado se basa en la libre competencia.
ResponderEliminarEn este sistema existen una serie de situaciones, como son los monopolios, oligopolios, monopsonio, etc., que si bien no siempre son perjudiciales para la sociedad (también se dan por razones de eficiencia) podrían, eventualmente, transformarse en una herramienta de abuso.
Yo creo que para entender mejor este tipo de fallas de mercado es pensar en la definición de monopolios Esta situación se da cuando hay solo un productor de un determinado bien. Existen diversas causas para este, pero la más común es cuando una firma puede producir lo suficiente como para abastecer todo el mercado a un costo menor que si existieran más empresas (ver fig. 1 del blog), un ejemplo de este tipo de monopolios es el caso de Chilectra (responsable del 99 % del mercado eléctrico). El problema es que esta situación le entrega demasiada responsabilidad a la empresa y, siendo esta la que fija el precio del producto, puede alterar el mercado.
ResponderEliminarUna pregunta interesante sería ¿Contamos con los recursos necesarios para prevenir y combatir dichas irregularidades? Citemos como ejemplo el caso de las farmacias; este fue un caso de oligopolio, que se detectó y sancionó. El problema es que nadie quedó conforme con cómo se trató este problema (especialmente por que las sanciones, no eran comparables con las ganancias que este abuso generó para las empresas), lo que nos hace suponer que algo no está funcionando bien.
ResponderEliminarInteresante el comentario anterior. En Chile el organismo encargado de investigar las irregularidades mencionadas es el SERNAC, el cual depende del gobierno. Sin embargo, como dice Ricardo Jungmann D., lo ideal sería que las instituciones de este tipo fueran completamente autónomas, ya que así aumentarían la confianza del consumidor frente a posibles abusos (evitarían, por ejemplo, posibles conflictos de intereses entre personal del gobierno y las empresas bajo investigación).
ResponderEliminarEn mi opinión también es de vital importancia que los castigos o multas a las empresas que incurran en estas irregularidades, debieran ser mayores o por lo menos significativas en cuanto al daño generado (no sólo económico). Así, por lo menos podríamos asegurarnos que las empresas preferirán invertir en medidas preventivas a la faltas de trasparencias que caer en ellas. ¿No les parece?
ResponderEliminarSaludos.